Autor: Pedro Emilio Ventura Sosa
03/02/2026 5 visualizaciones
La gestión curricular es una misión compleja en las instituciones educativas, ya que debe garantizar la concreción de la promesa formativa declarada en cada plan de estudio, la cual se hace evidente en el desarrollo del perfil de egreso de los estudiantes.
El desarrollo curricular se sitúa como un puente que conecta lo planificado con la acción pedagógica. Implica las formas de enseñar y evaluar. Es una traducción de objetivos y perfiles de egreso en experiencias de enseñanza-aprendizaje, articulando contenidos, metodologías, evaluación y gestión del aula.
El desarrollo curricular debe manejar la flexibilidad para responder a la diversidad, atender la relevancia local y promover la agencia estudiantil. Es un hecho que en la planificación curricular se toman en cuenta aspectos del contexto internacional y referencias de buenas prácticas nacionales y globales, sin embargo, en el desarrollo curricular es inminente la contextualización, el diálogo cercano con la realidad local y la construcción significativa desde las necesidades compartidas en el aula y el centro educativo.
En ese orden, la UNESCO (2023) destaca que los itinerarios flexibles permiten diversificar rutas formativas, superar la rigidez de los sistemas tradicionales y conectar distintos niveles y tipos de aprendizaje. De igual manera, Magallanes (2025) insta a que desde el desarrollo curricular se impulse la instrumentación, como un ‘’acto de interpretación y contextualización por parte del docente, quien adapta el diseño general a la ecología particular de su grupo.’’ (p.13)
En lo referente a la programación didáctica, las innovaciones metodológicas, la integración de tecnologías emergentes y la gestión docente, presento algunas precisiones que reafirman su valor en el marco del desarrollo curricular.
La programación didáctica representa un mapa de ruta para hacer operativo el desarrollo curricular. Representa un micro diseño que incluye los resultados esperados, las actividades de aprendizaje y otros detalles que favorecen el desempeño docente y el logro de aprendizajes en los estudiantes.
Las formas de enseñanza deben moverse hacia la actualización en la medida que cambian los intereses y desafíos a los que se enfrentan nuestros estudiantes. La autonomía a través de metodologías activas (ABP/ABPr, aprendizaje cooperativo, aula invertida, gamificación) y la inserción de tecnologías emergentes (Inteligencia artificial, realidad virtual, realidad aumentada) cobran más relevancia cada día.
Derivado de lo anterior, se debe garantizar que se integre intencionalidad curricular al uso de la tecnología. Kendon y Anselmo (2022) sugieren algunos marcos para orientar decisiones didácticas y contribuir al logro de transformaciones reales.
El liderazgo curricular docente se desarrolla con autonomía responsable, cultura profesional y colaboración (Wan, 2024). En ese sentido, desde el desarrollo curricular, el docente debe evidenciar flexibilidad contextual, disposición para gestionar el cambio, mejora continua y garantía de la evaluación auténtica.
En suma, el docente es un ente clave para impulsar que la programación didáctica, las innovaciones metodológicas, la integración de tecnologías emergentes pueden favorecer la mejora continua de los procesos educativos y el logro de aprendizajes pertinentes y de calidad.
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