igualdad de oportunidadesdiversidadeducación inclusiva
Hace 45 años, en un contexto marcado por dictaduras, procesos de democratización y el fortalecimiento de la educación popular en América Latina y el Caribe, organizaciones feministas comenzaron a cuestionar el papel de la educación en la reproducción de las desigualdades entre mujeres y hombres. De ese proceso nació la educación no sexista como una propuesta política y pedagógica que buscaba transformar los contenidos escolares y también las relaciones de poder presentes en las escuelas y en la sociedad.
Desde entonces, la agenda ha contribuido a ampliar derechos, fortalecer políticas públicas e incorporar la perspectiva de género en distintos niveles educativos.