(Photo by iStock/Akarawut Lohacharoenvanich)
Durante al menos dos décadas, una pregunta ha estructurado gran parte de cómo la filantropía y el ecosistema de innovación social piensan sobre el cambio: ¿Puede escalar? La pregunta aparece en solicitudes de subvenciones, programas de aceleración y documentos estratégicos. Tiene sentido: si una solución funciona para una comunidad, ¿no sería el imperativo ético ayudar a muchas más? En un mundo de necesidades insatisfechas, la escala promete eficiencia, alcance y rapidez.
Sin embargo, algo curioso ha ocurrido a medida