Los sistemas educativos están generando más datos de aprendizaje que nunca, pero aún no influyen de manera confiable en lo que sucede a continuación. Este episodio plantea un conjunto práctico de preguntas: ¿qué evidencia es más útil para mejorar el aprendizaje fundamental, quién necesita usarla para tomar decisiones y qué ayuda a que se incluya en las discusiones de políticas, las elecciones de presupuesto y el diseño de programas? También explora cómo se pueden comunicar los resultados en diferentes contextos, de modo que apoyen la mejora, en lugar de ser leídos como un simple ranking de escuelas, provincias o países.