La forma en que el mundo equilibra el agua y la producción de alimentos será crucial para alimentar a una población global que se espera alcance los 10 mil millones para 2050. El uso actual del agua en la agricultura está distribuido de manera desigual, limitando su pleno potencial para apoyar la producción de alimentos y las oportunidades económicas. En regiones con estrés hídrico, la irrigación puede al menos duplicar los rendimientos de los cultivos, desbloqueando grandes ganancias en productividad y creando hasta 245 millones de empleos a nivel mundial, la mayoría de ellos en África subsahariana.
Desbloquear este potencial