En 2009, fui nombrado Profesor del Año de Carolina del Norte, un honor que conllevaba la profunda responsabilidad de recorrer el estado, compartiendo las mejores prácticas con los educadores y defendiendo lo que los educadores saben que es cierto: que satisfacer las necesidades individuales de cada estudiante debería ser nuestra máxima prioridad. Hablé apasionadamente sobre la diferenciación, sobre ver a cada aprendiz como único, sobre diseñar una instrucción que alcanzara a cada niño donde estuviera. También ayudé a los educadores a ver que proporcionar a los estudiantes una perspectiva global les permitiría desarroll